
Cada año, con la llegada del calor más intenso, la misma escena se repite en Yucatán y hay calles a oscuras, ventiladores detenidos y familias enteras intentando sobrellevar temperaturas que no dan tregua. Entre abril y agosto, los reportes por cortes de energía eléctrica se disparan y en los municipios costeros la escena se agudiza porque las y los pescadores lidian con la conservación de sus productos pesqueros.
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